Saberes Pseudocientíficos

 

RUBIO AGUILAR RICARDO ANTONIO.

EXPOSICIÓN.

 Tema 9.5

 

 

Introducción

En éste trabajo hablaré sobre la pseudociencia, revisaremos sus características y cuál es la razón de que ella exista; abordaremos el concepto de ciencia, su método, sus características y su clasificación.

Entablaremos la relación y diferencia que hay entre ciencia y pseudociencia, que es mejor, como diferenciar una de otra, pero más importante aún, revisaremos las consecuencias de quedar sumergidos en la pseudociencia, tanto individuos como sociedad.

Todo esto lo revisaremos desde el punto de vista de dos grandes científicos: el doctor en ciencias físico-matemáticas y filósofo Mario Bunge; de nacionalidad argentina, quien ha recibido por su destacada trayectoria dieciséis doctorados honoris causa por instituciones como la Universidad de Salamanca (España), Universidad de Plata (Argentina) y la Universidad de Buenos Aires (Argentina), también recibió en 1982 el premio Príncipe de Asturias.

El segundo científico que tomaremos como punto de referencia es el estadounidense, doctor en astronomía, Carl Sagan; divulgador incansable de la ciencia, colaborador en el diseño de diversas misiones espaciales, una de ellas la misión Voyager, la cual pretendía viajar fuera del sistema solar; cofundador la revista Icarus, miembro activo durante años de la NASA, publicador de varios libros de renombre; recibió premios durante su larga carrera como científico: la medalla de la NASA, la medalla al mérito público de la Academia de ciencias Americana y en 1972 recibió el premio Pulitzer.  

Es así, con la ayuda de dos grandes de la ciencia, es como se desarrollara éste trabajo para desentrañar los misterios ocultos de la pseudociencia y vale decir, de la ciencia, ya que muy pocos la conocen o creen conocerla. Además de la toda la problemática que de ellas surja.

 

Ciencia

Antes que nada debemos definir ciencia y lo que concierne a ella, para poder definir la pseudociencia, que es nuestro tema central; sus diferencias y la problemática que de ellas emane; dadas las razones comenzaremos.  

Ciencia: conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. (Bunge, 1989, p.9)1.

Ahora ya tenemos un concepto de ciencia; Mario Bunge lo define como el conocimiento racional, es decir, que se obtiene mediante el racionamiento, mediante el pensar, no se inventa de la nada sino que  hay una razón de por medio que justifica y origina dicho conocimiento.

Es sistemático ya que esta ordenado de manera sistemática a modo que todo conocimiento científico se relacione entre sí de manera lógica.

Es exacto porque a través de la experimentación se han obtenido patrones de resultados que pueden ser siempre obtenidos bajo ciertas circunstancias específicas; así se puede predecir de manera precisa con un margen de error lo que va ocurrir en una situación determinada. Cabe señalar que los resultados científicos no son exactos sino precisos, contienen un margen de error, el cual es mínimo, pero lo hay.

Es verificable, esto es que se puede comprobar el conocimiento, se puede realizar un experimento para comprobar que dicho conocimiento es verdadero o falso; las veces que sea necesario.

Es falible, es decir, no siempre el conocimiento es verdadero, se pueden cometer errores, por esa razón siempre existe en la ciencia un margen de error sobre el cual se trabaja; es esta la característica que le ha permitido corregirse constantemente para ser lo más precisa posible buscando siempre la exactitud, así como la búsqueda para no convertirse en dogmática y ortodoxa.

Habiendo desmenuzado el concepto de ciencia pasaremos a definir su clasificación: para Mario Bunge la ciencia se clasifica en dos grandes ramas1 por un lado la ciencia fáctica y por el otro la ciencia formal. 

La ciencia formal que se caracteriza por ser subjetiva, ya que trabaja con entes imaginarios, símbolos que tratan de representar algo. Dentro de estas encontramos a las matemáticas y a la lógica, que si bien nos ayudan dentro del mundo real son meramente abstractas ya que solamente estas representadas en nuestra cabeza y ni siquiera a nivel fisiológico, sino puras representaciones mentales, porque ciertamente ¿quién ha  visto un dos, un simple dos?.

El método utilizado en la ciencia formal es solamente el razonamiento lógico y matemático.

El conjunto de postulados, definiciones, reglas de formación de las expresiones dotadas de significado, y reglas de inferencia deductiva -en suma la base de toda la teoría dada- es necesaria y suficiente para la comprobación. (Bunge, 1989, p.12)1

Las ciencias fácticas las cuales tomaremos como referencia para compararla con la pseudociencia, es objetiva ya que trabaja con entes reales buscando a partir de esta realidad, la objetividad, es decir, la imparcialidad y la verdad. Dentro de esta encontramos otras dos grandes ramas: las ciencias naturales y las sociales.

Las primeras, las naturales, son las que buscan la explicación de la naturaleza, sus fenómenos; estudian los seres vivos y el hombre como ser natural, como ser vivo; estas son la física, química y la biología.

Las sociales buscan la explicación del hombre como ser social, la explicación de la sociedad y su funcionamiento; aquí encontramos a la historia, la sociología, la antropología, la política, la economía y el derecho.

En el caso de las ciencias fácticas el método utilizado es la observación y/o la experimentación, aunque en el caso de las ciencias sociales existe otro método que es el método histórico.

Después de haber definido de manera general la ciencia, sus características y su método daremos algunas de las razones de su importancia.

La ciencia ha surgido de la necesidad del hombre de explicarse el mundo que le rodea, de entenderlo y de entenderse como parte de él, así es como surge, si bien primero empezó como algo mágico-religioso, tenemos ejemplos como la alquimia, poco a poco fue tomando forma propia para independizarse, delimitarse y consolidarse en ciencia como tal.

Entonces tenemos que la ciencia ha surgido como necesidad de comprensión del mundo y la compresión de nosotros mismos, pero no solo ha servido para satisfacer tal fin, funciona como generador de conocimiento y tecnología que facilitan y dan comodidad a nuestra vida; la ciencia también ha aumentado nuestra expectativa de vida, gracias a ella las enfermedades que nos aquejan se han reducido, controlado y en algunos casos erradicado; se ha logrado incluso no solo comprender el mundo en el que vivimos sino también el universo.

Nos ha ayudado a erradicar en algunos casos, las supersticiones, mitos y tabús que aquejaron y todavía aún aquejan a la humanidad; las cuales causaron infinidad de  atrocidades en contra del hombre.

Ayuda a poder tener una vida más plena, gozando de una comprensión de nosotros mismos, del mundo que nos rodea, siendo así seres más libres y llenos de conocimiento.

 

Pseudociencia

La pseudociencia es justo lo contrario a la ciencia. Las hipótesis suelen formularse de modo que sean invulnerables a cualquier experimento que ofrezca una posibilidad de refutación, por lo que en principio no pueden ser invalidadas. Los practicantes se muestran cautos y a la defensiva. Se oponen al escrutinio escéptico. Cuando la hipótesis de los pseudocientíficos no consigue cuajar entre los científicos se alegan conspiraciones para suprimirla. (Sagan, 1995, p.38)2

Entonces podemos definir pseudociencia a todo aquello que pretenda ser ciencia sin serlo, es decir, sin llevar a cabo cada uno de los pasos que requiere la ciencia para serlo; tenemos así que la pseudociencia intenta hacerse pasar como ciencia, trata de usar un camuflaje para confundir al espectador, usara argumentos que parecen irrefutables y verdaderos pero solo el más crédulo y mentecato podrá caer ante tal engaño, porque alguien que conoce de ciencia, alguien que sabe lo que es ciencia podrá detectarlo, lo reconocerá a distancia, como el sabueso que reconoce a los extraños.

Dentro de este campo de pseudociencia encontraremos a la astrología, los cazadores de fantasmas, adivinos, brujos, los ovnis, capacidades para comunicarse con los muertos, telepatía, profecías y todo lo que se le parezca.

Ahora la pregunta obligada: ¿por qué no son ciencia y, por consecuencia son pseudociencia? Simplemente porque no siguen el método científico, no tienen una base sólida, además de algo fundamental, su razón de ser; su razón de ser no es en sí por querer explicar el mundo (aunque algunas si han surgido de ésta manera ya que es más cómodo atribuir los fenómenos naturales a entidades divinas o místicas que buscar su verdadera explicación)  que les rodea o porque buscan la verdad, sino que tienen como fin el lucro y la distracción de las masas para mantenerlas sumergidas en la ignorancia y la superstición.

Hay quienes se preguntaran si se han sometido al escrutinio científico algunas de estas pseudociencias; si bien algunos científicos han demostrado científicamente la falsedad de algunas de éstas, no todas se han dejado ser observadas por el microscopio de la ciencia o simplemente han negado tales resultados.

También hay que tomar en cuenta que muchos de los fenómenos de estas pseudociencias ya han sido develados en el ámbito científico o bien puede ser demostrado que dichos fenómenos tienen una explicación racional y científica, en la mayoría de los casos.

Todos estos conocimientos pseudocientíficos abundan en la televisión y demás medios de comunicación, vale decir de condicionamiento de masas, cuyo único fin es mantener al espectador fuera del alcance de la verdadera ciencia y lo que a ella concierne; porque ciertamente es más fácil controlar un pueblo ignorante, falto de razón y que no ejercite el pensamiento3.

Es importante señalar que la religión ha fungido como impulsor y alojador de la pseudociencia2 ya que toda la religión está basada en principios que no son comprobables y que en la mayoría de los casos se niegan comprobar la veracidad de sus principios. Se muestran herméticas, a la defensiva, listas para tratar de refutar cualquiera que quiera desmentirlas; usan las mismas reglas que ellos crearon para comprobar sus preceptos, nada vale, sólo sus conceptos, aunque sean dogmáticos y contradictorios.

Es de la religión de donde maman algunas de las pseudociencias, de donde han salido los fenómenos que han de justificarla, tal es el caso de los “fantasmas, almas que no han logrado ir al cielo o al infierno y vagan en el mundo de los vivos”; “la capacidad de comunicarse con divinidades ya sean buenas o malas”; la intervención de seres o de un ser divino todo poderoso omnipresente y omnipotente que puede influir en el destino de los seres que él ha creado”.

Hipócrates escribió: “los hombres creen que la epilepsia es divina simplemente porque no pueden entenderla. Pero si llamasen divino a todo lo que no pueden entender, habría una infinidad de cosas divinas”. En lugar de reconocer que somos ignorantes en muchas áreas, hemos tendido a decir que el universo está impregnado de lo inefable. (Sagan, 1995, p.26)2

Podemos rezar por una persona con cólera o podemos darle quinientos miligramos de tetraciclina cada doce horas. (Sagan, 1995, p.26)2

Hemos ejecutado y sometido a la pseudociencia a un escrutinio no tan riguroso, pero lo suficiente para desmentirla, es entonces que ahora toca dar las razones por las cuales existe, estas son: la necesidad de explicarse el mundo y sus fenómenos de una manera cómoda, sin esfuerzo, simplemente atribuyéndolo a entes místicos y divinos que controlan el mundo (esto no necesariamente); la segunda causa como ya se mencionó, es mantener el control de las personas mediante la ignorancia y las superstición, ya que todo esto aleja su pensamiento de la verdadera ciencia; el conocimiento de los problemas que atañen a su comunidad, estado, país y el mundo entero. Quedando simplemente al margen de la pseudociencia.

Quizá la distinción más clara entre la ciencia y la pseudociencia es que la primera tiene una apreciación mucho más comprensiva  de las imperfecciones humanas. Si nos negamos categóricamente a reconocer que somos susceptibles de cometer un error, podemos estar seguros de que el error – incluso un error grave, una equivocación profunda- nos acompañará siempre. Pero si somos capaces de de evaluarnos con un poco de coraje, por muy lamentables que sean las reflexiones que podamos engendrar, nuestras posibilidades mejorarán enormemente. (Sagan, 1995, p.39)2

 

   

Conclusión

Después de haber revisado el concepto de ciencia y pseudociencia, sus características y algunos ejemplos de ellas, sigue dar las conclusiones necesarias. Dar una solución al problema de ¿cómo detectar la pseudociencia?; ¿porqué acercarnos a la ciencia? y la importancia del impulso y divulgación de la ciencia.

Responderé la primera cuestión aquí planteada: para poder identificar a la pseudociencia  debemos primero conocer la ciencia y a partir de esto todo lo que pretenda ser ciencia y no conlleve el conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y falible a través de un método, por consecuencia no será ciencia.

Otra forma de identificar la pseudociencia o algún argumento que parece válido pero no lo es, es mediante la identificación de las falacias; estas suelen usarse en la pseudociencia. Es de suma importancia señalar que la lógica no es suficiente para la comprobación de la ciencia fáctica, ni mucho menos para la identificación de la pseudociencia.

A los razonamientos no validos la lógica formal y la retórica los llama falacias – del latín fallacia, engaño fraude, mentira- -y sofisma- del latín sophisma, que a su vez viene del griego sofisma, que significa razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso. (Gómez, 2009, p.61)4

Algunos ejemplos de falacias no formales:

a) Ad ignorantiam –que apela a la ignorancia-: se dice que algo es verdad sólo porque no se ha probado su falsedad.

-¿Qué tu hermana fue abducida por alienígenas? Eso es ridículo –dijo Scully

-Bueno mientras no puedas probar lo contrario, tendrás que aceptar que es cierto –respondió Mulder. [Tomado de la serie de televisión los expedientes secretos x]

b) Ad consequentiam –que apela a las consecuencias-: consiste en negar la veracidad de un argumento sólo por las posibles consecuencias negativas del mismo.

-Seguro que hay vida en otros planetas: si no sería un terrible desperdicio de espacio. [Tomado de la película Contacto (1997)]

(Ordóñez, 2009, p.38)5

Pero surge aquí otra cuestión ¿debemos desdeñar todo lo que no sea ciencia?, claro que no, ya que las artes y las humanidades, entendiendo por arte6: la música, danza, declamación, escultura, arquitectura, pintura, y entendiendo a las humanidades como: la filosofía, la literatura y la lengua. Enriquecen el alma de las personas, las humaniza y convierte junto con la acción de pensar en seres humanos, complementan a la ciencia para convertir a las personas en verdaderos seres humanos, autónomos, sensibles, críticos y autocríticos, consientes, pero sobre todo pensantes3.

Son las humanidades las que permitirán al científico o a todo aquel que utilice la ciencia, hacer  uso de ella al margen de la moral, de la ética y el razonamiento, para evitar que se convierta el conocimiento científico en instrumento de manipulación, de atentados contra la naturaleza y la humanidad.

 Por último daremos respuesta a las ultimas cuestiones planteadas, el porqué acercarse a la ciencia, no es fácil de responder y en todo caso cada quien puede responderla, pero para mí la importancia radica en el conocimiento y comprensión del mundo que nos rodea y el entendimiento de nosotros mismos, así como la debelación de la verdad, que no absoluta.

Otro aspecto a considerar y que al mismo responde la última pregunta es que, la ciencia funge como impulsora del conocimiento y tecnología, por ende el progreso de las sociedades en las que en ella se encuentra; claro está sin olvidar como ya lo mencione las artes y las humanidades.

 

Bibliografía

 

1-. Bunge Mario. (1989). La ciencia su método y su filosofía. Grupo editorial patria.

2 -.Sagan Carl. (1995). El mundo y sus demonios. Editorial planeta.

3 -.Borbolla Oscar (2006). La rebeldía de pensar. Grupo editorial patria.

4-. Gómez Alicia. (México Julio 2009) “Las falacias”, revista algarabía. Año VIII, número.58.

5 -.Ordóñez Juan M. (México agosto 2009) “Falacias”, revista algarabía. Año VIII, número 59.

6-.García  Victoria. (México agosto 2009) “¿Qué es arte?”, revista algarabía. AñoVIII, número 59.

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