Colombia “TRATADO DE PAZ”

Javier Solórzano Zinser

Con Colombia nos unen delicadas historias. Durante muchos años asumimos el término “colombianizar” como referente para alertar de que no cayéramos bajo los dominios y el sometimiento del narcotráfico, como le estaba pasando a la nación sudamericana.

Al paso de los años no caímos en la “colombianización”, más bien inventamos nuestra propia modalidad: nació para el mundo la “mexicanización”. Hoy si algo están tratando de evitar muchas naciones ya no es caer en la “colombianización”, sino en no caer en la “mexicanización”.

La dinámica de la vida en Colombia nos había alertado y no hicimos caso. Luis Moreno, del Tribunal de La Haya, nos comentaba su experiencia mexicana en el Festival Hey en Querétaro. Asegura que en su paso por poco más de un año, en 2010, pudo observar lo que estaba pasando y lo que venía.

En sus largas conversaciones con el titular de Gobernación de aquellos años, Francisco Blake, se percató de lo que no se había hecho. “Me dijo —citando a Blake— que desde 1994 en México se seguía lo que estaba pasando en Colombia a sabiendas de que el fenómeno podía replicarse en el país y que se había hecho poco para enfrentarlo”. Luis Moreno asegura que desde el 2010 en México se vino un “tsunami” que sigue causando destrozos sociales y familiares con el sello de la muerte por doquier.

La “colombianización” era un concepto utilizado para vernos diferentes de Colombia, siendo que en el fondo lo que estaba pasando en el país era y es brutal. Estábamos entrando en un dinámica propia, la cual hoy nos define ante el mundo: la “mexicanización”.

El domingo pasado Colombia nos mandó otra alerta que hay que saber leer y considerar. Tiene que con cómo reacciona la sociedad ante una propuesta de paz después de una guerra de más de 50 años, cargada de muerte, secuestros, atentados, violencia, dolor, tristeza y emociones encontradas.

En el fondo los colombianos no votaron en contra de la paz. Lo que hizo poco más del 50% de los votantes fue sufragar en contra del perdón y el olvido. Más allá de los maniqueísmos en que metieron el proceso, está el hecho de que muchas y muchos colombianos no querían la paz como lo establece el documento de 200 cuartillas firmado en Cartagena de Indias. Las más de 220 mil muertes siguen pesando en el rencor y el encono de la vida y el ánimo de los colombianos.

Carlos Heredia, del CIDE, nos dijo ayer: “pesaron más las emociones que los argumentos”. La propuesta del NO se manejó entre verdades y mentiras y tuvieron al expresidente Uribe como un destacado defensor.

Álvaro Uribe se dedicó a hablar de valores y principios de la sociedad colombiana, los cuales serían “trastocados” con el acuerdo bajo el supuesto, entre otros, de que Timochenko terminaría como presidente del país y sería como Chávez o Maduro.

El SÍ presentó como argumentos cifras, acuerdos y la importancia de construir “unidos” un futuro. El discurso del miedo fue más efectivo, la guerrilla siguió siendo el “demonio”.

El desenlace deja en una especie de limbo a Colombia y lo coloca en escenarios similares al de otros países divididos, como Brasil, Argentina y Venezuela.

La enseñanza del domingo colombiano es que mientras no haya rendición de cuentas y no se conozca quiénes fueron los responsables de la muerte, los secuestros y las desapariciones no existe forma de que haya reconciliación.

El referendo colombiano tiene que ver con nosotros porque tarde que temprano tendremos que decidir qué hacer con los años de violencia que hemos vivido. ¿Perdón y olvido? No falta mucho para que la pregunta se ponga en la mesa del país, Colombia dio indicios de lo que puede pasar.

– RESQUICIOS. Así lo dijeron ayer:

*No estoy a favor de que las parejas gay adopten, es contra natura. Si se quieren casar parejas del mismo sexo que lo hagan en Saltillo porque en NL la ley no contempla estas uniones. Yo les he dicho a mis amigos gay que no tienen que exagerar para generar simpatía: Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, gobernador de NL.

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One Response to Colombia “TRATADO DE PAZ”

  1. Sergio Paz says:

    Falta nombre para tomar en cuenta la actividad.